El viento frío rozando su rostro le devolvió la calma. No necesitaba en su cabeza recuerdos dolorosos o incertidumbres irresueltas sobre el futuro. Una buena pelea aliviaría su espíritu. O eso creía, pues al entrar al campo de entrenamiento una voz familiar lo tomó por sorpresa.
—¿Qué haces aquí?—La imagen de Jabari charlando y bromeando livianamente con los guerreros lo desconcertó. No esperaba verlo allí, no estando tan cerca el aniversario de la muerte de Aysel. Más grave aún le pareció ve