Una delgada lágrima rodó por la mejilla de Mía al presenciar aquella escena, por más que trataba de demostrar que era fuerte, no lo pudo conseguir, amaba con todas sus fuerzas a Dmitriy, y verlo desnudo en la misma cama con otra mujer la destruyó.
Ivan una vez que observó aquella escena marcó una leve sonrisa en su rostro se alegraba por su jefe; Irina cubrió su cuerpo con una sábana, mientras que Dmitriy se levantó con intenciones de ir directo a la puerta.
—Quieto, ni te molestes en acercarte