Su elección. La mía.
Narra Camille:
El olor a lluvia se había impregnado en nosotros, y aquel beso apasionado que me sabía a pasado, a presente, y a un futuro por venir, me llenó completamente.
Aquella noche, antes de lo que creí mi inevitable destino, besé unos labios idénticos, sentí las calientes manos de un hombre hermoso recorrer con una pasión y un hambre desenfrenada cada rincón prohibido de mi cuerpo, y sobre mi feminidad palpitante, sentí la virilidad de alguien que me deseaba.
¿Ese hombre y Raphael eran l