La verdad oculta. Parte 1.
Narra Henri Auclair:
El aire en la mansión Moreau se sentía denso; cargado con el presagio de un hierro que pronto saborearía la sangre.
Desde mi estudio (el que Vicenzo me había dado para llevar mis asuntos dentro de su hogar), observaba el ir y venir de los mensajeros. Las fuerzas de Vicenzo Moreau se concentraban en las fronteras; un engranaje de guerra que, una vez puesto en marcha, no aceptaría detenerse hasta que los territorios Roshan estuvieran reducidos a cenizas o hasta que nosotros m