Punto de vista de Elena
Miré fijamente el papel que tenía en las manos.
Era una fotocopia de un formulario de retiro legal estándar. Pero al pie, garabateada con tinta negra, estaba la inconfundible firma de Damien. Era desordenada, irregular y caótica. Era evidente que era la firma de un hombre aterrorizado.
Y en la parte superior de la página, en la información de enrutamiento, había una dirección de correo electrónico.
Era una dirección proxy encriptada e imposible de rastrear.
La miré fijam