Punto de vista de Elena
El sueño no me llegó con suavidad esa noche.
Se coló sigilosamente, como la niebla que se cuela por debajo de una puerta que creía haber cerrado con llave. Recordaba estar tumbada en la cama, la carta doblada con cuidado sobre la mesita de noche, el móvil boca abajo, la ciudad aún zumbando bajo mi ventana.
Recordaba haber cerrado los ojos.
Y entonces ya no estaba allí.
Estaba de pie en la casa de piedra rojiza, pero algo no me cuadraba.
Las paredes respiraban.
No en sent