Punto de vista de Mason
El rugido del Heathrow Express era una percusión violenta y rítmica que se hacía eco del frenético latido de mi corazón. Me senté en el borde del lujoso asiento, con los nudillos blancos de tanto apretar las asas de mi única bolsa de viaje. Dentro de la chaqueta, el sobre de cuero negro que contenía casi ochenta y cinco mil libras se me clavaba en las costillas como una marca física.
Durante meses, me había convencido a mí mismo de que el silencio era mi regalo para ella