Punto de vista de Elena
La mañana del lunes marcó el comienzo de una nueva era para mí.
Me encontraba frente al espejo de cuerpo entero de mi apartamento de Chelsea, contemplando a la mujer que me devolvía la mirada. Ya no era aquella mujer aterrorizada y destrozada que había visto cómo su marido y su mejor amiga le rompían el corazón.
Era la Emperatriz de Manhattan y, hoy, todo el mundo iba a saberlo.
Me maquillé con la precisión meticulosa y despiadada de un general. Empecé con una base mate