Capítulo 7. Sueños perturbadores.
Luego del desayuno, Adrian McGrath informó que debía atender asuntos de trabajo en su empresa. El hombre esperó a que Elena regresara de su casa, con sus pertenencias para quedarse esa semana, y así marcharse.
Elena lo observó desde el umbral del vestíbulo mientras él se ajustaba el abrigo y hablaba en voz baja por teléfono, concentrado y distante. No se despidió de ella. Apenas le dedicó una mirada rápida y evaluadora, como si dejara algo pendiente en el aire.
Cuando la puerta principal se cer