Capítulo 11 Siempre te he amado.
—Si tú no lo mandaste, entonces alguien más lo hizo —mencioné, intentando calmar la situación. Ella lanzó la carpeta sobre su escritorio con un movimiento brusco.
—Es obvio que yo no lo hice. Reconozco que soy ambiciosa y me gusta el poder, pero no robarlo. Así que vete si piensas que yo haría algo para dañarte —echaba fuego por los ojos, y su respiración era rápida y pesada.
No cabía duda de que hasta molesta se veía hermosa. Me quedé como un idiota mirándola, incapaz de formular una respue