164. Ecos de la Muerte.
Las cosas comenzaron a diluirse de la misma forma que en mis anteriores visiones. Siempre sucedía de la misma manera: las cosas cambiaban, se alteraban, se me olvidan de un lado para otro, se alteraban o se movían, y básicamente había momentos durante la visión que era imposible adivinar qué era lo que estaba sucediendo. Pero de pronto, entonces, aterricé nuevamente en la visión en la que Máximo y Santiago se mataban.
Esta vez la enfrenté con determinación, observándolos a los ojos. Al igual qu