148. El engaño perfecto.
El regaño perfecto.
El comandante Duque era un hombre implacable. Podía notar en cada una de sus expresiones la determinación que inundado su cuerpo constantemente. A pesar de que su cabello entre canoso mostraba los indicios de la larga vida que había tenido, sigue haciendo tan fuerte y tan correcta. Cada palabra que decía parecía ser la con una gracias tranquilizadores pero firme. Era un regaño bien calculado que no daba espacio para un reproche, porque me lo tenía bien merecido.
Sí, sabía bi