Cap. 75: ¿Estás besando a papá?
El sol de la tarde caía con pereza sobre los ventanales del hospital. Marie caminaba con pasos firmes por los pasillos, el bolso colgado del hombro, el rostro sereno pero el alma temblando. Al llegar a la habitación de su madre, se obligó a sonreír.
—Hola, mamá —saludó en voz baja, cerrando la puerta tras de sí.
La mujer, pálida y delgada entre las sábanas, giró lentamente la cabeza. Sus ojos, aunque cansados, brillaron al verla.
—Llegaste justo a tiempo —murmuró—. Pensé que ibas a trabajar hoy.