Cap. 65: Un muro se cae.
April retrocedió apenas. Quiso hablar, pero él levantó la mano con rabia contenida.
—¡He estado desde el primer día, April! ¡Desde que nacieron, desde las noches sin dormir, desde los biberones y las pesadillas! ¡He estado ahí, más que él, más que nadie!
—Lo sé…
—¡No! ¡No lo sabes! —gritó, con la voz quebrada por la frustración—. ¡No voy a dejar que ese imbécil aparezca cinco años tarde y se lleve todo por lo que yo he luchado!
Marie, desde su escritorio, escuchó cada palabra. Se le heló la san