Cap. 31: Un beso que desata el infierno.
Logan levantó la vista, su mandíbula tensa.
—¿Otra vez con eso?
—¡Claro que sí, Logan! —explotó ella, su voz temblando de rabia—. Porque siempre haces lo mismo. Tomas decisiones, desapareces, y luego vuelves como si nada hubiera pasado.
—¿Y tú qué? —disparó él, acercándose—. ¿Tú no escondes cosas?
—¿Qué se supone que escondo?
Logan respiró hondo, se contuvo. No podía decirlo. No aún.
—Nada. Solo pareces muy hábil para reescribir la historia.
April se rió, sarcástica. Había dolor en esa risa. Mu