Cap. 130: Ve. Y haz lo correcto.
Las puertas del ascensor se cerraron con un pitido suave mientras Nathan la apretaba contra su pecho, sin dejar de hablarle en voz baja, como si cada palabra pudiera sostenerla en pie.
—Resiste, Marie… ya casi llegamos… por favor, aguanta.
Ella no respondía. Tenía los ojos cerrados, la respiración entrecortada, los labios apretados en una mueca de dolor. En el lujoso lobby del edificio, el guardia se incorporó al verlos, alarmado, pero Nathan solo gritó:
—¡El auto, tráigame el auto ya!
El auto