“Gracias, Edmund”.
“De nada”.
Sylvia guardó su teléfono.
Ahora que Odell conocía el pasado de Tara, no sería tan estúpido como para seguir creyendo que Tara era una chica pura e inocente.
Sherry dijo entonces: “Syl, es el coche de Odell. Está saliendo. ¿Lo seguimos?”.
Sylvia miró hacia delante y vio el coche de Odell circulando por la carretera principal.
Parecía que se dirigía a la Villa Lago Victoria.
“¿Va a casa de Tara?”.
Aunque a Sylvia ya no le importaba su relación con Tar