Caprice se encontró en el asiento trasero del coche, hosca y con el ceño fruncido, mientras éste emprendía el viaje de la universidad a Glanchester.
El largo viaje que les esperaba prometía al menos tres horas de tranquila soledad. Aunque inicialmente se había sentido con energía después de una noche de descanso, el silencio dentro del auto la indujo gradualmente a la somnolencia.
Cuando bajó la cabeza, Caprice se encontró involuntariamente apoyada en el hombro de Liam. Parecía que, durante