La mirada de Sherry se movió.
Sin embargo, al reconocer que ya no podía entrar para hacerle daño, levantó la barbilla y lo miró fríamente antes de volver a entrar.
Juan se quedó sin palabras. Su comportamiento se volvió helado mientras se reía entre dientes y sacaba su teléfono para enviarle un mensaje de texto.
—Te perdonaré esta noche por el bien de Caprice. Si descubro que vuelves a ver a Mason, enfrentarás las consecuencias.
¡Timbre de la puerta!
De vuelta en el dormitorio, Sherry