—¿John?
Odell frunció el ceño y preguntó:
—¿Qué está haciendo aquí?
Shermaine respondió:
—Mencionó que vino a discutir un proyecto en Glanchester con usted.
Odell cerró su expediente y le ordenó:
—Dígale que entre y prepare otra taza de té.
—Por supuesto.
...
Varios minutos después, la puerta se abrió, revelando a un joven trajeado que sostenía a un niño de dos años en sus brazos.
El niño, un niño regordete y de mejillas sonrosadas, entró en la habitación y saludó a Odell