Kate bajó las escaleras cargando las bandejas con los platos usados por ella y su hijo y al llegar a la cocina pudo todo para lavar. Cuando se dio vuelta, casi brinca en su lugar al ver dos pares de ojos turquesas mirarla atentamente.
Oh, diablos… Había olvidado que seguían aquí…
Era raro y nostálgico tenerlos allí sentados como si nada. Bien que soñó muchísimas veces con reencontrarse con su hija de mayor, pero ver lo mucho que había crecido hasta convertirse en una bella mujercita aún la hací