Cuando Kate dejó varios platos frente a Iris y su ex esposo, para luego tomar dos bandejas y retirarse, la adolescente finalmente se permitió hundirse en su silla y soltar un largo suspiro.
—¿Estás bien, cariño? —Su padre preguntó con preocupación, también reclinado en su asiento apenas mirando de reojo el plato humeante frente a él, pareciendo mentalmente exhausto.
—La verdad… no. No estoy nada bien. —Se enderezó, apoyando un codo en la mesa y su mejilla en un puño—. Kitt me odia… —Sus ojos s