Cuando Kitt despertó con la familiar sensación de una mascarilla de oxígeno en la cara y agujas en los brazos, aparte del dolor general de su torso, su garganta y su cabeza, y el cansancio, supo que otra vez fue hospitalizado. Y en navidad, genial.
Miró a su alrededor, notando a su tía Mirian leyendo algo sentada cerca de su cama, del otro lado su madre dormía con la cabeza apoyada a un lado de sus piernas y con una mano sujetándose a una de sus manos.
El Dr. Quincy no estaba por ningún lado,