Ethan mantuvo fija la vista en el techo de la habitación de Kate mientras ella dormía acurrucada en su pecho desnudo, como hacia mucho tiempo no hacía, como hace mucho tiempo extrañaba.
La verdad sea dicha, estaba agotado, absurdamente exhausto después de horas y horas de comprobar que no había perdido su capacidad de hacer gritar a su mujer. Aun así, no podía dormir, no con el pensamiento recurrente de que realmente ella ya no era su mujer, no de verdad, a pesar de todo lo que se dijeron en