—Es un lugar precioso, ¿verdad? A veces no me detengo a mirar este tipo de cosas, pero esta noche sentí que debía… es bastante tranquilo y bello.
Iris asintió con una sonrisa.
—Sí, definitivamente. A mí me encantan estas cosas, no sé si lo recordabas, pero… Gracias por traerme aquí, Erick. —Él le devolvió la sonrisa.
—Claro que lo recordaba, chiquita. Me alegra que te guste. No estaba seguro de si creerías que soy un bobalicón, pero sé que estas cosas te gustan y… la verdad sé mucho de ti, p