Mundo ficciónIniciar sesiónPor fortuna, Helmut logra controlarse y solo se limita a asentir y alejarse en una silla donde sin duda, pelea consigo mismo para controlar su enojo. Al estar allí, me siento incómoda, pero, me esfuerzo en no notar que está allí y trabajar.
— ¿Cómo se llama mi hijo? — pregunta y yo respiro profundo. — Albert. — — Aitana, Ariana y Albert — susurra Helmut suavizando su voz.






