LUCIANA
—Ahora entiendo mejor porque no te veo como antes, ya decía yo que no tenía sentido estar triste cuando tenías la vida y el marido de los sueños de cualquier mujer… pero no, no eres feliz.
—No y si no fuera porque Santiago está teniendo una mejor vida que la mía y hay un contrato de por medio, te juro que ya me hubiese ido muy lejos.
Muy lejos, dónde no tenga que ver malas caras ni escuchar comentarios que nunca antes me habían hecho, no de ese calibre, no la de magnitud en la que pue