14. Los ojos no mienten
LUCIANA
—¿Qué diablos hacías con el?.
—¿Le vas a creer?, joder le crees, después de que tú mismo me hiciste la propuesta, me tratas como un robot y me traes aquí sin importar como me siento, después de ver cómo me humilla, le crees— sus ojos tienen tanta rabia pero al mismo tiempo me mira con pena— ¡No!— lo alejo de mi— no me mires con lastima porque no te lo permito.
—Luciana.
—Prefiero que me mires como una idiota que le creyó todo al maldito de tu hermano pero no me mires como si te dier