Clyde se quedó sin palabras, solo miró los ojos de Denzel.
Ambos salieron del hospital antes de que los guardias fueran por ellos, se sentaron en la banqueta, afuera del hospital.
Denzel fumó un cigarrillo, aun con el labio partido, y la sangre escurriendo por su labio roto.
—Yo… lamento haberte golpeado —dijo Clyde—. Realmente te odio, ahora.
Esas palabras fueron difíciles de digerir para Denzel, ellos no solo eran los mejores amigos, habían ido a estudiar juntos al colegio naval que su pad