—¡No, Lugh, yo iré contigo!
—Entiéndeme, por favor, ve en el auto para ver cómo están Clyde y Magnolia, yo iré al colegio en un taxi por Celestia.
Marbella sabía que tenía razón, pero tenía mucho miedo, tenía un mal presentimiento.
Marbella pensó que era correcto, Lugh bajó del auto, lo vio alejarse, y tomar un taxi. Ella condujo su auto hasta el hospital donde dijeron haber llevado a sus hijos.
Lugh recibió una llamada, no conocía el número, pero respondió.
—Hola.
—Hola, Lugh, Celestia es