Vanessa cayó boca abajo, Bryce la miró impasible.
Lugh cayó de rodillas, se arrastró hacia ella, observó a la mujer, intentó moverla, pero no pudo.
Todo parecía irreal en la mente de Lugh, hasta que cayó a un lado, su mente se volvió penumbras.
Bryce dejó la pistola, justo sobre las manos de Lugh.
—Debería matarte, pero la muerte sería un pequeño castigo para ti, quiero que sufras, sabiendo que estás lejos de la mujer que amas, y que sepas, algún día, que ella es mía, con todo lo que una vez