—¡¿Qué demonios te pasa?! —gritó Vanessa, cuando quiso ir contra ella, Marbella volvió a darle una bofetada que la lanzó de nuevo al suelo.
La mujer chilló adolorida.
—¿Creíste que tus mentiras y basura se esconderían para siempre? —exclamó Marbella
La mujer le miró perpleja, sin poder entender.
—¡No sé de qué hablas! Sé que tienes viejos motivos para odiarme, creí que teníamos una bandera blanca de paz al respecto.
Marbella se echó a reír.
—Mujer, entre tú y yo siempre habrá una guerra, u