Elena titubeó asustada, tuvo que ir a su asiento con su esposo, casi en la parte de atrás del lugar.
La marcha nupcial resonó.
Marbella entró y fue hasta una banca.
Denzel enderezó su postura, apenas escuchó la música, su corazón dio un gran brinco, sus manos temblaron, sonrió en cuanto la vio, ella parecía un brillante, un tesoro que ahora relucía como el sol.
«Magnolia, mi Magnolia, pensé que solo eras como mi hermana, como la mejor amiga, ¿Quién me diría que en ti podía encontrar mi desti