—¡Cory, lo que viste tiene una explicación!
Cory entró a la habitación, miró a la mujer con rabia.
—¡Vístete, mujer! ¿No tienes vergüenza de que te rechacen y sigues suplicando por amor a un hombre casado? ¡Vístete y vete de esta casa!
Lucy tomó la bata, se la puso encima tan rápido como pudo.
Cory no podía mirarla, solo hacerlo le causaba repugnancia.
—¡¿Quién te crees que eres?! ¿Mejor que yo? ¡Hasta hace poco despreciabas el amor de Niall! ¡No lo mereces! —exclamó rabiosa—. Solo es tu ta