Bryce estaba en el suelo, con los puños apretados, la rabia en el corazón.
Las lágrimas corrieron por su rostro, el recuerdo de Marbella, siendo buena con èl, amándolo en sus fantasías, lo hacía llorar.
«No, Marbella, que me falte el mundo entero, todo, menos tú, ¿Por qué me haces esto cuando te he amado más de lo que nadie te amó? Luché por ti, ¿no se vale todo en la guerra y en el amor? Deberías estar orgullosa de que alguien te ame tanto, que te ame por encima del bien y del mal, yo estoy d