Marbella iba junto a Chloe y los niños, al llegar al aeropuerto, los niños lloraban.
—No quiero irme, mami, quiero despedirme de Celestia, y quiero ver a… ¡Mami, no quiero irme de aquí, aquí me gusta, por favor, mami, quedémonos! —exclamó Magnolia.
Marbella la abrazó, también abrazó a Clyde.
«¿Qué debo hacer, Dios mío? No sé qué debo hacer, solo quiero huir de todo esto», pensó.
Escuchó que anunciaban el vuelo, debían estar en la zona para arribar, intentó llevar a los niños que no dejaban d