Cuando Orson llegó a casa, su madre ya lo esperaba, la mirada de Delia era severa sobre él.
—¡¿Qué le hiciste a Amelie?!
El hombre titubeó
—Nada… —balbuceó
—¡Quiero que te vayas ahora mismo de esta casa! Es incómodo para Amelie ver al hombre que la traicionó todos los días, además se divorciarán.
—¡¿Qué?! ¡Madre, tu hijo soy yo!
—Lo sé, y también un hijo bastante estúpido, no te debo nada, Orson, he hecho hasta lo indecible por ti, tienes suficiente dinero en tu cuenta de ahorros, tanto qu