Bryce salió del cuarto de baño y le dio la toalla, la tomó y se secó en seguida.
Estaba temblorosa, y él pudo notarlo. Él se sentó en la silla, tomó su copa y dio un pequeño sobro, volvió a mirarla.
—¿Y bien, Marbella? ¿Así que esperas que demuestre la inocencia de Lugh Ackerman? ¿Tan malo crees que soy que me acusas de haber tenido algo que ver? —exclamó con hipocresía
Ella miró sus ojos, sabía que estaba ante un peligroso mentiroso.
—¿Lo harás o no?
Él sonrió, bebiendo un poco más.
—Lo h