«Mi cuerpo se estremece ante la sensación de sus labios sobre los míos, tiemblo, no puedo controlar mi cuerpo, no puedo evitar responder ante sus besos», pensó Marbella
Ella volvió en sí, empujó a Lugh.
—¡No me beses, Lugh!
—¿Por qué? Respondiste a mi beso, Marbella, sé que aún me amas.
Marbella abofeteó su rostro.
—No tienes tanta suerte, yo solo te odio.
Él la regresó a sus brazos, ella se volvió frágil al sentir su mirada, estaba a punto de volver a besarla, entonces, ella se sintió tré