Capítulo 17: Nadie muere de amor, solo muere el corazón.
Salieron de la celda, Marbella no podía pensar, su mente era confusa, era como si su vida pasara fuera de ella, y solo la viera desde lejos.
Estaba en un trance casi hipnótico, caminando como autómata, hasta el momento en que unos chillidos, que más parecían berridos, la hicieron volver en sí.
—¡No he hecho nada, soy inocente! —gritó Kate desesperada
Cuando su mirada se cruzó con la de Dylan Blyth la mujer se arrojó a sus pies, desesperada.
—¡No hice nada, señor, sálveme!
Dylan tomó su barb