Dos meses después.
Nottingham, Londres.
Marbella abrió los ojos, hacía frío, le molestaba el poco sol que había en esa ciudad, extrañaba su país, era verdad.
Se levantó, tocó su pequeño vientre que amenazaba con pronto hacerse notar, tuvo algo de miedo, ¿Qué dirían el resto de los empleados? De por sí, muchos de ellos ya le tenían mala saña, sobre todo la señorita Kate, la ama de llaves de la mansión Blyth, era tan celosa de ella, que no había día en que no pelearan.
Marbella tuvo que ir a v