Marina.
Se colgó de mi vestido, sollozó y alzó la mirada con vergüenza, enojo y dolor. No tenía nada para entender cuál era la razón por la cual la mujer de figura esbelta estaba de rodillas ante mí.
__ ¿Que estás...¿porque haces esto? - pregunté al fin para entender un poco al menos de lo que ocurría. - Levántate.
__ No, hasta que me perdones. - se negó rápidamente cuando quise alejarme.
__ ¿Perdonar qué? explícate porque no estoy comprendiendo a que te refieres. - interrumpí su alegato. - Lev