Marina.
La sugerencia del médico había quedado de lado. No tenía calma, mucho menos estaba libre de estrés.
Ver por primera vez desde que regresé de Brasil a mi padre fue un golpe fuerte, pero lo fue más que acusara a George de querer meterlo a la cárcel. Las cosas de su nariz estaban más abierta de lo que se consideraba normal en una persona, su pecho se movió con rapidez y viveza, sus puños los tenía cerrados.
Solo que no era rabia, o podia serlo pero en él podía olerse el miedo también. No