Capítulo 31. La carta de Nadia
En la hacienda Arrabal, Petra, nerviosa por estar tan controlada por los hombres de Gage, da vueltas en la habitación, resoplando y maldiciendo. Se supone que esto no sería así, Gage debía estar lejos con Egil ahora resolviendo el asunto de los campesinos y ella estaría libre para poder cumplir con todo lo que estaba planificado desde hace mucho tiempo.
Maldita la hora que Egil lo mandó de vuelta a la hacienda.
—¿Quiere que le prepare un baño para refrescarse, señorita? —pregunta Petrona viendo