Silvia empacó algunas de sus cosas para viajar a Bruselas a confrontar a Henrry. Ernesto la observó mientras lo hacía y permaneció en silencio por un rato, luego se acercó a ella por atrás y le puso las manos sobre sus hombros y le dijo:
—¿Es necesario que vayas a verlo? —Ella sin siquiera intentar mirarlo respondió:
—Por supuesto, necesito ver a ese desgraciado y confrontarlo.
—¿Est&aa