Capítulo treinta y siete. Él no entiende de razones
«¿Secuestrada?»
Callie frunció el ceño y miró a Farid con seriedad, tanta, que, si fueran dagas, habrían perforado el pecho del hombre.
—¿Te has vuelto loco? —preguntó Callie, sin mirar al chofer.
—Sí y tú eres la única responsable —respondió Farid.
Callie abrió los ojos con sorpresa.
—¿Yo?
—Vamos a casa —ordenó Farid al chofer, solo entonces Callie giró el rostro para mirar al hombre frente al volante.
—¿Dónde está mi chofer? ¿Qué hiciste con él? —preguntó la joven asustada al ver que el hombr