Capítulo setenta y ocho. Amores agridulces
Ajenos a todo lo que en el palacio se estaba viviendo y a muchos kilómetros de distancia. Hasan y Sienna llegaron a Italia, la primera ciudad donde iniciarían su luna de miel.
—¿Cansada? —preguntó Hasan, mientras miraba a Sienna caminar hasta el balcón de la habitación desde donde se podía tener una panorámica perfecta de la ciudad de Roma.
—Echo de menos a Hasin, me pregunto qué estará haciendo —susurró.
Hasan la tomó de la cintura y colocó su mentón entre el cuello y el hombro de su esposa.
—