Capítulo seis. ¡No es mujer para ti!
Sienna se movió inquieta entre los brazos de Hasan, deseaba alejarse de él, no necesitaba recordar lo mucho que él podía hacer con “eso” duro allí abajo. ¡No lo necesitaba!
—Deja de moverte o no responderé por mis acciones —murmuró en tono ronco.
Sienna no pudo evitar recordar esa noche y los excitantes gemidos que salieron de la boca de Hasan, por lo que se quedó tan quieta como una estatua, igual de dura que una.
—Muévete —dijo él, haciendo que Sienna frunciera el ceño.
—¿Quieres que me quede