Capítulo noventa y dos. Empezar de nuevo
«Por tu matrimonio y por nuestros hermanos»
«Por nuestros hermanos»
«Por nuestros hermanos»
Ahmed se quedó de pie, parado en el umbral de la puerta, mientras el brindis de Hasan resonaba en su cabeza.
Había aceptación en sus palabras y la familia entera parecía sentir lo mismo, ¿podría seguir negándose a escuchar las palabras que Azahara Rafiq tenía para decirle?
—¡Ahmed! —exclamó Azahara con el corazón lleno de esperanza.
El hombre no buscó la mirada de su madre, sino la de Amira, por al