Capítulo ciento veinticinco. Un regalo especial
NUEVA YORK
Scarlett miró a Sienna y luego a Jahir, en sus ojos tenía tatuado el grito de ayuda y el Emir no dudó en salir a su rescate.
—Quizá la conversación entre ustedes deba esperar un poco más, Sienna. No es un buen momento, Scarlett ha pasado por una situación muy difícil, y…
—Déjame a solas con ella, por favor —pidió Sienna.
Scarlett miró de nuevo a Jahir, estaba asustada, pero sabía que Sienna no iba a hacerle daño.
—No quiero ser grosera con ninguno de los dos, pero necesitamos hablar,